Y la música es el aire,
mi imaginación desmaya.
El amor cambia tu vida,
los mundos toman forma.
El vacío donde las cosas ocurren
de la eternidad pasada,
de ese lugar. Los ecos casi inaudibles.
El polvo todavía flotando en el aire
de pasar melancólico del tiempo.
Ajenas. En las paredes despintadas,
en los párpados y en las pupilas
que vuelve en los lugares,
que vuelve en fotos
donde con ella tropecé.
Recordamos juntos el camino
y veo su sombra al atardecer
y ese día anda conmigo
y dejo que me acaricie la cara.
Que subo al cielo.
A veces sueño que me acerco,
siempre sobre mí.
Como una estrella
y así llegué hasta aquí.
Quise seguir adelante,
lo más brillante que vi.
Ese amor como una estrella
siempre sobre mí.
Por Sara de Barro