Soy un perdedor. Me perdí en mi propia casa, perdí todos mis pares de lentes (uno de ellos nunca volvió a aparecer), he perdido la cordura, sobre todo pierdo los lunes y a fin de mes. Los demás se encuentran mejor, pero tampoco se estresan mucho. Si están perdidos, que lo dudo, ellos no lo saben. Capaz que siempre estuvieron cerca, cerca de todo, del dinero, de sus familias, de gente que los reconoce y reconoce que han sido siempre los mismos.
Yo no.
Yo me pierdo.
Por Arduo Servidor