1.
Olí oxidadas lanzas en sueños
Y desperté bajo el enfermo olivo
En el desierto hediondo de hierro
Contra sol arena y árbol espejismo.
Ascendió un solitario guerrero
De azaroso y cruel instinto.
Viéndome inmóvil del veneno
Se acercó y me hundió un cuchillo.
En mi garganta el helado filo
El flujo tibio, el agua en vino,
La arena en agua, el rayo en trueno.
Entre risas huyó el asesino,
Pero de mi puño un bronce pulido
Fue a dar en su lomo y así culminó el sueño.
Por Sara de Barro