un país de viru viru

Bien y mal, presente de la subjetividad, territorio de la experiencia y la pasividad.

Viru Viru: dícese del bla bla bla.
A veces, no muy a menudo, el pensamiento va a alguna parte.
El resto es viru viru.
Insisto: el objeto, para ser viru viru, debe necesariamente ser oral, o irreversible de alguna otra manera,
es decir,
el viru viru va delante de nosotros y, apurados por alcanzarlo, nos damos de lleno la cara contra él.
¿Es un conjunto de promesas? ¿Una interacción?
¿A quién le preguntás, salame?
A nadie, esto es viru viru.
No sólo no pide permiso, sino que exige y obtiene a cambio una disculpa por su retahíla de agravios.
El muy astuto te deja fuera de foco, jadeando y preso de tu propio viru viru.
Si en algo estamos de acuerdo es que uno es responsable de su propio viru viru.
¿Cómo uno? ¿Y la interacción?
Vos dejá de preguntar.
El viru viru, vacío de preguntas,
no es sino una cadena de afirmaciones. Es irreversible y ante todo, insisto, es oral.
Fin de la discusión.
Es decir, esto es una definición de viru viru,
es decir, una imposibilidad en sí misma,
es decir, ya que la producción de viru viru es incompatible con cualquier tipo de catálogo o cualquier…
¿Por qué?
Cortala.

La revista es mareada y está grosera y tiene como objetivo persuadir, a veces más otras menos, únicamente para confundir al lector e invitarlo, desde la confusión, a construir una nueva realidad.

VIRU VIRU
revista libre

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